Cicatrices en el arte

Una cicatriz es el tejido de reparación que se produce en la piel después de una destrucción cutánea por una herida, tras una pérdida de sustancia o por procesos inflamatorios crónicos. Reflejan la última etapa de un proceso evolutivo, constituyendo una forma normal de curación y reparación de la zona afectada.(…)

“Este libro surge fruto de la idea de hacer una selección de libros de pequeño formato, divulgativa y amena, donde la Piel y el Arte fueran los protagonistas.

Lo que quería era mostrar, con las limitaciones que conllevaba el proyecto, una relación de obras de pinturas, grabados, esculturas y poesías donde la piel sana, la piel enferma y la piel herida se reflejaran en estas facetas o expresiones artísticas.

Entonces no sabía las dificultades que iban a surgir para poder llevar a buen término este deseo. Pero hoy, apenas un tiempo después, ‘Cicatrices en el arte’ es una realidad, junto con los previamente publicados ‘La piel en el arte’, y ‘Tumores en el arte’.

Solo me queda agradecer su colaboración a todos los que han hecho posible que este proyecto, éste y otros libros hermanos, hayan visto la luz.

Si estos libros consiguen entretener y despertar la curiosidad del lector, han cumplido su objetivo“.

A una cicatriz también se la define como la señal que deja una herida ya curada. Esta marca o señal que aparece en la piel, cuando se muestra en la pintura o en el grabado, casi siempre pertenece al género del retrato, añadiendo un componente de originalidad a la obra. De forma excepcional han sido representadas cicatrices con todas sus características clínicas: hipertróficas, atróficas, blanquecinas, rojizas, postraumáticas, postquirúrgicas y secundarias a enfermedades como la lepra o la sífilis.

De gran curiosidad son los retratos que algunos pintores han realizado al mismo personaje en distintos momentos de su vida, pues tiene la particularidad de mostrar, además de la cicatriz, la herida primitiva, dándonos, por tanto, la clave para conocer el origen y las causas de esa lesión. (…)

Por otra parte, la cicatriz mas representada en éste libro (aparece en cinco retratos) es la que tiene en la mejilla izquierda el elector de Sajonia Juan Federico I, a causa de la herida que recibió en 1547 en la batalla de Mühlberg.

El retrato mas famoso del Elector es el realizado por Ticiano en 1550, habiéndole pintado también dos años antes con la herida recibida en el campo de batalla. En ambos, al contrario de los retratos realizados por otros artistas de la época, que idealizan al personaje y lo exponen en toda su magnificencia, lo muestran sin perder su dignidad humana pero sin ninguna referencia a la importancia de su cargo. Tras la derrota de Smalkalda, la cicatriz en el rostro del Duque se convirtió en el mejor atributo de su condición de mártir de la causa protestante, como puede valorarse en Elector Juan Federico de Sajonia de Lucas Cranach el Joven al representarlo, después de su muerte, como un hombre joven con la cicatriz que aún no tenía.(…)

Desde el punto de vista médico, hay dos retratos que muestran cicatrices sorprendentes:
El primero y más antiguo, pintado por Berruguete en 1477, representa a Federico de Montefeltro, duque de Urbino, con varias cicatrices en la mejilla que coinciden con los nevus intradérmicos que se observan en el famoso cuadro que del personaje hizo en 1465 Piero della Francesca, por lo que bien podría valorarse que el Duque se había sometido a una cirugía estética de las pequeñas tumoraciones que previamente tenía en la cara.

En el segundo, realizado en 1921 por el pintor expresionista Otto Dix, aparece su amigo el Dr. Hans Koch, dermatólogo y urólogo, con una tremenda cicatriz que le cruza la mejilla derecha (…)

Madrid, 15 de Septiembre de 2016
Olga Marqués Serrano
Especialista en Dermatología

Cicatrices en el Arte – Olga Marqués Serrano (olgamarquess.com)